Iluminación en el trabajo

Riesgos y parámetros importantes de la iluminación en el trabajo
Si bien hace muchísimos años la iluminación pública y de los puestos de trabajo se conseguía mediante instalaciones de gas, en la actualidad tenemos sistemas eléctricos muchísimo más eficientes.
Por lo tanto una iluminación correcta en el puesto de trabajo puede permitir a la empresa o negocio ahorrar en la factura de electricidad, lo cierto es que una buena iluminación en el trabajo es básica para el buen desempeño de las actividades y la salud de los trabajadores. Por ello es importante evitar riesgos y tener en cuenta lo siguientes parámetro de iluminación en el trabajo.
Riesgos de una mala iluminación en el trabajo
- Problemas visuales y oculares
- Aumento de la fatiga visual
- Disminución del rendimiento
- Errores y accidentes
- Reducción de la cantidad y calidad del trabajo
La aparición de estos efectos sobre el trabajador viene determinada por los niveles y adecuación de condiciones de confort visual, las cuales dependen de aspectos como el nivel de iluminación, el tipo de iluminación, la distribución de la iluminación, contrastes, colores… por ello es muy importante no descuidar estos puntos.
Parámetros a tener en cuenta
La eficacia de la iluminación en el trabajo se mide, entre otras cosas, en términos de rendimiento visual. Este término se utiliza para cuantificar la capacidad de una persona para detectar, identificar y reaccionar ante los estímulos visuales existentes en su campo de visión.
Dicha capacidad depende de dos parámetros: las características de la tarea y de la percepción visual de la persona. A su vez, esta percepción se ve influenciada por las características del entorno visual, como puede ser la intensidad de la iluminación o los brillos y deslumbramientos.
Los diferentes aspectos que influyen en la ejecución de las actividades visuales de un trabajador son las siguientes:
Percepción de luminancias
La luminancia es el parámetro el cual mide la sensación de luminosidad o brillo de una superficie u objeto. Para ello es importante explicar que la luminancia consiste en la intensidad de luz que emite una superficie y objeto. En fuentes de luz secundarias, este dato viene determinado por la reflectancia y el nivel de iluminación.
El nivel al que se encuentra adaptado el ojo de una persona de denomina luminancia de adaptación. Cada nivel de luminancia requiere de un tiempo de adaptación. Este tiempo es pequeño si la luminancia crece, y más alto si decrece. Durante el tiempo de adaptación el trabajador puede quedar “cegado”. Por ello, es básico tener períodos de adaptación antes de comenzar a trabajar en ambientes poco iluminados después de haber permanecido en otro muy iluminado.
Percepción del contraste
La información visual que recibimos de nuestro entorno se debe, en gran medida, a las variaciones de la luminancia, es decir, al contraste.
La sensibilidad del ojo a la detección del contraste también aumenta con la luminancia de adaptación, en general, esta sensibilidad crece hasta llegar a una luminancia media del fondo de unas 100 Cd/m2.
El contraste se verá afectado negativamente en los siguientes casos:
- Cuando se da un deslumbramiento perturbador
- Cuando se dan reflexiones de velo
Percepción del color
El ojo humano es capaz de percibir diferencias extremadamente pequeñas de color entre superficies adyacentes (sensibilidad al contraste de color), sin embargo la capacidad de reconocer colores (memorizados) es bastante más pequeña.
Para que se pueda tener una buena percepción de color se deben dar los siguientes parámetros:
- El nivel de luminancia de adaptación tiene que ser elevado para que se pueda permitir la «visión fotópica» del ojo, que es la encargada de la visión en color
- Que la luz que emitan las luminarias del puesto de trabajo sea en espectro continuo
- Que la tonalidad de la luz sea lo más parecida posible a la luz natural
Si quieres encontrar alguna recomendación más, puedes leer más en este enlace.





